martes 27 de febrero de 2007

Portada del libro "Mirando al Este"

Prólogo.



Por Aurelia Dobles

La creación literaria, como toda propuesta artística, es un cosmos espejeante; es decir, una esfera forrada de pequeños espejos que al ponerla a circular en su órbita refleja el mundo circundante y al mismo tiempo lo ilumina.
Si así asumimos la experiencia literaria de Antonio Chamu, nos damos cuenta de que sus cuentos reflejan la estética contemporánea en boga. Esta, nos guste o no, está permeada por los lenguajes privilegiados de la actualidad: el cine, la televisión, el cómic, la historieta. Y en el caso de Chamu, a través de una vertiente muy clara: el contenido dark, siniestro, macabro y cruel.
A algunos podrá ponernos los pelos de punta el exceso de sangre y de asesinatos descarnados realizados con frialdad y sin ninguna compasión, pero es un hecho que reflejan tendencias estéticas y, digámoslo con resignación, de la convivencia humana en nuestro mundo de hoy.
Este libro es su opera prima que inaugura una vocación; y pesar de ser un autor primerizo, Chamu no titubea pues revela un pulso firme y decidido en su intención de reflejar esa estética contemporánea, desde luego influida por autores que él mismo reconoce, como todo escritor que se precie de tal. La literatura ha sido y siempre será un oceáno inmenso donde todos tomamos inspiraciones y aportamos luego nuestras propias interpretaciones, transformaciones o subversiones de estas.
En un escritor que se lanza al ruedo por primera vez es siempre una gran cualidad el tener definida su vertiente temática y estilística, y es el caso de Antonio Chamu. Desde luego hay cuentos más logrados que otros, y en algunos de ellos perdonamos ciertas impericias inevitables del novicio, a sabiendas precisamente de que está en el comienzo de la ruta.
Pero ya lo dijimos: lo hace con astucia, con firmeza, y añadimos que con clara vocación narrativa, que sabrá entrenar y profundizar con el tiempo. Suma a esa cualidad de narrador, su sagaz conocimiento de la psicología del lector del siglo XXI.
Algunos cuentos resultan muy logrados en cuanto a ese requerimiento de sorprender que se le pide a todo buen cuentista. Citaría entre sus relatos de este tipo los siguientes, y quizás son los que mejor reflejan el talento del joven autor: La musa, Kilómetro 58, Calle personal, Rocío frente al espejo (en lo personal mi favorito porque logra una gran concision narrativa y penetración psicológica de la situación), La vela negra, Eclipse y Karma.
Como dijo un gran artista: el talento no es m ás que trabajo, o por lo menos, para manifestarse, lo requiere en sumo grado. Antonio Chamu tiene la material prima: una imaginación especial, capacidad narrativa, y de seguro va a seguir desarrollando un mundo propio con base en ese pueblo, Ruterión, que a partir de este libro ya se vislumbra enigmático, ominoso, intrigante, acongojante y misterioso.
Le damos la bienvenida a una pluma nueva, prometedora, con capacidad para desarrollar una estética propia y muy actual.

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