
Saravastro
De nuevo aquí, Saravastro y yo.
Treinta años desde el último intercambio de miradas, un abismo de cinco metros entre nosotros. El escenario: un callejón desolado y lúgubre cual panteón medieval incrustado entre las oscuras calles de Ruterion. El semblante de Saravastro es calmo, me esperaba.
Empuño firme el oxidado revolver, bajo el percutor y disparo: uno en el pecho y otro en la cabeza. Tres segundos después contemplo el cuerpo deformado por los plomos, el humo fluye y escapa de lo que fue el rostro, develando la huella del tiro certero, a lo largo del mohoso concreto el desenlace del órgano esparcido, olor a carne quemada inunda el maldito callejón, Adiós Buen amigo, dije y desaparecí consumido por las sombras dormidas de la noche. Solo queda aguardar por el amanecer y la edición matutina del periódico...
Saravastro me contrató cuando solo era un joven de veinticinco años, mi tarea era ser jefe de armas durante una excursión en medio de la infernal selva amazónica. Acepté, la paga era generosa y el resto de la guarnición valiente y preparada.
Aun recuerdo la primera vez que contemplé la misteriosa mirada de Saravastro, de piel morena y rasgos fuertes, musculoso, portando cadenas y anillos de oro, era de pocas palabras y nunca lo vi intimando con mujer alguna a pesar que ellas le coqueteaban incansables.
En un par de ocasiones lo vi pelear contra hombres mejor armados y de mayor talla, luchaba como si fuera un oso salvaje, humillaba a los caídos, demostrándoles que él no les tenía miedo, inexplicablemente tras cada contienda Saravastro carecía de rasguño alguno.
Dos meses transcurrieron en el interior de la jungla demoníaca, engullía todo a su paso sin dejar mas rastros que sutiles leyendas sazonadas por el Cronos, los insectos eran habituales como el aire, mi piel se volvió áspera y rugosa por el ataque mordaz de las alimañas chupa sangre, el olor de los otros cuerpos caminantes durante las primeras semanas fue insoportable, ese hedor ahuyentaba cualquier animal digno de comer.
Al principio creíamos que estábamos en algún tipo de exploración científica, pero cuando los días se volvieron meses, y no se tomaba registro de nada los murmullos de regreso empezaron a germinar.
Luego, la jungla corrompió la mente de algunos, inicio primero como rumores aislados, ¿Cuanto será el valor de las cadenas y anillos de oro de Saravastro?, posteriormente ideas alucinantes de hurto, hasta que dos hablaron de asesinato.
Días pasaron, y una madrugada los gritos de los hombres fueron una irritante sorpresa, me reuní en breve con los otros viajeros en medio de un circulo improvisado, al centro dos de los nativos de la excursión, uno de ellos en el suelo inconsciente, mientras que el segundo temblaba hincado con lagrimas en los ojos, balbuceaba frases en su idioma “este hombre es un demonio” que repetía constantemente, por sus brazos un pequeño hilo de sangre caía desde sus manos, a su lado de pie con la camisa ensangrentada Saravastro, miró a todos y gritó, Esta noche estos dos hombres han intentado asesinarme.
Lo siguiente que hizo fue confuso hasta para mi, se quitó todo el oro que colgaba sobre su cuerpo y lo repartió entre los leales, luego en un tono severo expresó, Estas joyas valen más de lo que acordamos, tienen dos opciones, pueden tomarlas y regresar a sus vidas o continuar con mi búsqueda.
Fue en ese instante que comprendí que aquel misterioso hombre tenía un plan que solo el conocía, prefería dejar que el grupo se desboronara allí mismo que perder lo recorrido.
Tres veces lo apuñale, gritaba el nativo, miren mis manos cubiertas por la sangre de este demonio, su camisa hecha añicos, es un demonio, es un demonio... es ... un... demonio...balbuceaba insistente. Al amanecer, del grupo original solo quedó una leve sombra, dos nativos, Saravastro y yo.
Le dirigí la palabra pocas veces desde el principio de la travesía, ¿Como te llamas?, me preguntó, Alejandro, respondí, Interesante nombre igual al emperador, respondió el, ¿Que clase de nombre es Saravastro?, dije, Es un nombre muy antiguo, he hizo silencio mientras apresuraba la marcha.
Esa noche, una sensación no me permitió conciliar sueño, aun hoy no se porque escogí quedarme, probablemente fue la curiosidad, o el desenfado que la juventud inyectaba a mis arterias, cualquiera que fuera la razón, necesitaba saber a donde nos conducía, a mi alrededor los otros dormían pero contemplando las llamas de la hoguera, perdido en sus pensamientos, Saravastro. Me llamo la atención su rostro, era melancólico como un soldado tras un día de dolorosa faena. Llegue a la conclusión que debía de estar frustrado por lo que paso, o ¿sería acaso que algo más lo agobiaba?.
A la mañana siguiente reanudamos el viaje, continuamos por dos días más, al amanecer del tercero aconteció un hecho que cambio la relación de todos los presentes, uno de los aborígenes gritó, Saravastro y yo nos levantamos a ver que ocurría, el hombre tenía una gran serpiente arrollada sobre su pecho, ¡Cuidado! Es muy venenosa, exclamó Saravastro. Tranquilamente, levantó el crótalo con su mano derecha, pero la bestia arremetió contra la desnuda piel de Saravastro, sin perder el control y ante nuestros ojos asustados, la desprendió con brusquedad y golpeó la cabeza del reptil contra un árbol cual látigo y la arrojó, luego saco un fragmento de colmillo aun incrustado en su piel.
Nos miró, y expresó, No es nada, solo me rozó. Pero la marca aun latía en su carne, visible para todos, entonces ocurrió la aberración, la herida se contrajo, se absorbió y desapareció.
Es un brujo, es un brujo, gritaron los dos aborígenes que corrieron despavoridos hacia las fauces de la selva, yo me quedé allí de pie, mientras Saravastro solo miraba, Puedes irte, dijo, No, respondí con firmeza y agruegué, Pero si deseo saber que esta pasando.
Hizo silencio por algunos segundo, creo que dudaba que hacer, fue cuando comenzó a hablar, me relató, que era egipcio, muy viejo, más viejo que las mismas pirámides, más viejo que todos los imperios conocidos, que había deambulado el mundo varias veces, fue testigo de la peste y la destrucción de Rodas, viajo con Magallanes y que conocía el legado de cada rollo de la biblioteca de Alejandría , ¿Pero cómo puede ser tan viejo?, cuestioné, Soy inmortal, me aseguró.
Si eres inmortal, ¿qué hacemos aquí? ¿Qué es lo que buscas?, expresé consternado, Deseo la cura para este mal, replico. Tal afirmación me confundió, pasaron los días y progresivamente asimile por lo que este hombre perenne atravesaba, primero me revelo parte de su visión por medio de un extraño discurso, El significado de la vida, solo puede ser entendido por la belleza de la muerte, sin morir, la vida pierde su razón, el limite de tus actos es la misma eternidad, no estas preocupado por las estaciones ni por la decadencia de la carne, más el exquisito sabor del éxito al obtener todos tus ideales, se disemina y desaparece entre los vientos de Cronos, entones la apatía gobierna, puedes caminar por los desiertos y entre tierras envenenadas sin sentir angustia o preocupación, olvidas el miedo, ya que este es generado por el apego a la muerte, te puedes sentar sobre una piedra por días, meses, años, dejar que las plantas rodeen tu cuerpo y enredaderas te aprisionen que igual no tendrá importancia, pues la vida que se conoce como vida no existe más, es una falsa ilusión sin sentido, es un vació, no tienes pesadumbre ante las enfermedades, no las padecerás nunca más, es así como comprendes que ellas son solo un sabio recordatorio de que algún día la parca llegará por ti y que el cuerpo es finito, así que por un tiempo envidias a los enfermos, pero hasta esa envidia llega a perder su significado ensombrecida por la apatía, te transformas en un ente vació, sin sentido ni orientación, realmente, en un hombre hueco, gobernado por el desenfado y el conformismo, tanto la guerra como la paz, son fenómenos sin importancia, el hambre como la abundancia, son irrelevantes, la riqueza o la miseria no significan más que palabras aburridas, por esto pensamos que estamos locos, y al analizar nuestro discurso de inmortal caemos en la realidad de que simplemente no es así, que la locura es imposible para un inmortal, perdimos el sentido mas básico de ser humanos, darle un significado a nuestra existencia, por lo tanto la inmortalidad es una enfermedad que envuelve como si fuera un capullo, para dejar salir otro tipo de criatura, una criatura apática que nunca llegaría a ser la sombra de su predecesor humano, igual que oruga y mariposa nunca serán iguales, ya no somos humanos, somos perennes.
Tras este discurso pregunte, ¿Hay alguna cura para erradicar la vida perpetua?, Si, me respondió, quedo en silencio como si buscara las palabras adecuadas, Eludí la hoz de la parca por última vez una mañana, cuando encontré lo que todos llaman “la fuente de la Inmortalidad”, era una naciente de agua, rodeado de calaveras mitológicas y de seres desconocidos esparcidos cual tapiz sobre el suelo, el agua olía a un fétido acre, propio de carne corrupta, todo a su alrededor era árido, gris, sin vegetación, como el gran desierto donde nace, sobre una peña gigante enterrada a un costado del arroyo grabada una imagen con una escritura bizarra, un impulso me obligó a memorizarla, después de algunos cientos de años de investigar no descifre lo que escondía, mucho tiempo después, en un papiro griego escrito por un inmortal llamado Taefo encontré la respuesta, era un mapa, la guía que conducía a “la fuente de la Mortalidad”.
Mi vida volvió a cobrar significado, e inicie la búsqueda, cien años me tomo sacar de mi subconsciente el mapa en detalle, así como encontrar las pistas para llegar hasta esta nueva naciente de agua.
La historia de Saravastro se me hacia nutritiva, le pregunte sobre si tenía descendencia, hablo que durante los primeros cientos de años dejo tantos hijos como verde en un pastizal, mas hasta el placer de la carne pierde interés, luego le cuestione sobre el amor, y me devolvió la pregunta, ¿Es el amor realmente una necesidad cuando se es inmortal, o solo una creación mental de los humanos por temor de no tener con quien compartir su existencia? La gente no se da cuenta que la soledad, es solo un estado mental, y soledad es un sinónimo de miedo alimentado como fuego por la sociedad desde que se inventó la rueda, Le cuestione sobre religión, y solamente sonrió, entonces le comenté que a mi parecer el único temor de un perenne es nunca poder dejar de ser inmortal, a lo que él dijo, Hasta esa afirmación deja de tener importancia con el paso de los años.
Por las noches el prácticamente no dormía, al menos, nunca lo vi hacerlo, solo miraba las estrellas por horas y decía, Vamos por la ruta adecuada, pienso que encontraremos algo pronto, y así fue, un día después se abrió ante nosotros un gran claro, era gigantesco, el misterio era que estaba cubierto por flores, de todo tipo y forma, árboles de frutos hermosos y un aroma dulce fluía con el aire, pajararos únicos de plumaje multicolor volaban esporádicamente, me sentía vigilado, recuerdo que contemple siluetas extrañas moviéndose, Saravastro me dijo que esas presencias no tenían importancia.
Recordé el relato de los huesos mitológicos, y de aquellos seres que Saravastro vio en la primera fuente, tras caminar por unas horas en medio de ese campo, localizamos una piedra gigantesca que cual guardián erguido esperaba, sobre ella un grabado, Ese es el mapa a la fuente Inmortal, señaló, y a unos metros estaba un riachuelo, tenia un olor que nunca olvidare, dulce y generoso, sus aguas eran cristalinas, en su interior nadaban animales con una placidez que era extraña.
Saravastro, abrió su mochila, tomó una minúscula botella metálica, no mayor al tamaño de un meñique, y la introdujo hasta llenarla completamente.
¿Esa agua te quitara la eternidad?, cuestione, Si, ¿Te matara?, No, solo permitirá que el reloj de mi existencia vuelva a andar, sonrió.
Pasamos la noche ahí, él contempló como un niño las estrellas, ¿Estará trazando el retorno?, intuí, pero también pensé, ¿Por qué no bebió el agua, si era lo que tanto anhelaba?.
El retorno fue rápido, tres semanas, al menos eso me pareció. Lo primero que hicimos en la civilización fue comer abundante en un pequeño restaurante, Te tengo una proposición para darle sentido a tu vida, Le escucho, dije con la boca llena. La propuesta de Saravastro era simple, necesitaba una persona que lo buscara por los rincones de la Tierra, que lo cazara al mejor estilo de un sabueso y su presa, aun no pensaba tomar el agua de la mortalidad, y reitero, “No por el momento”, ya no veía a la inmortalidad como un mal, la cura estaba en una botella metálica y deseaba profundizar en su nueva sabiduría, tener la suerte de su final en sus propias manos. Una vez localizado, continuó con la propuesta, deseaba que lo asesinaran. Me especificó como debería morir, dos balas calibre 48, una a la altura de la cabeza y otra directa al corazón, la muerte correría por gasto de él. Yo acepté.
Treinta años pasaron, variedad de países, y cientos de falsas pistas, Saravastro era más escurridizo de lo que pensé, le encantaba el juego del gato y del ratón, sin embargo el dinero nunca dejó de llegar puntual a la cuenta bancaria, por lo que continué, espero que esta noche sea la definitiva, aunque en mi interior un rumor desea que no sea así, no puedo contemplar mi futuro sin perseguirle, sin sorprenderme con los métodos que podría utilizar para escabullirse, mi ser se nubla ante una paradoja mental: “¿Le habré dado muerte realmente?”, De lo contrario, volvería tras él, hasta que mis días se consuman, ya no por el dinero, sino por lo que representa en mi vida, entonces con ansiedad dolorosa y preocupante mi corazón preguntó “¿Qué dirán los diarios por mañana?” ¿ Cómo será mi vida sin Saravastro?.
Fin


6 comentarios:
me gusta la fluidez y lo frenetico de los sucecos que van acontenciendo...
Creo que el cuento acepta ser abreviado, o sea, necesita que le quiten elementos que no contribuyen a la matriz semántica del texto(párrafos innecesarios); cuando abre expectativas (función nudo del relato), ya estamos en el final, no debe ser, aunque ese final sea lo mejor logrado del relato. Creo que, en lo escrito aquí, hay muchos errores ortográficos, tampoco debe ser, aunque sea en un blog. Creo que está muy bien lograda la atmósfera del cuento, el paradigma del suceso, el entorno, el contexto, y esto es bueno porque, aunque haya quienes digan lo contrario, el contexto es parte del texto. Saludos.
La reflexiones personales, le dan un ritmo menos denso al contexto. Es la primera vez que te leo.
De México, Monique.
CINCO chompupes para este gripe que no me deja salir de la cama.
Aun trabajo en este cuento, es, por decirlo asi, una versión en bruto.
Cuando tenga la definitiva, pulida y corregida, la subiré.
Está genial el titulo es muy sujestivo, misterioso desde que empece a leerlo no pude dejar de leerlo hasta llegar al final, es un cuento extremadamente descriptivo tanto que te llegas a meter en él, mostrando una filosofía de vida distinta sientes que estas en cada lugar donde la historia se desarrolla como si viajaras activando todos los sentidos tiene un vocabulario riquisimo y una perspectiva completamente diferente que invitan a cuestionarce si la vida de uno tiene sentido y si lo tiene si este, es el que uno desea y lo hace feliz
El final es lo maximo ya que le permite a cada lector desidir el final deacuerdo a la imaginación de cada uno
te felicito y te admiro
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